viernes, 21 de agosto de 2009
ACTEAL DSZA
Hermann Bellinghausen
Tarde o temprano, los archivos hablan. Escamoteados, mutilados, editados, se presume que controlados, llega el día que se fisuran y pueden despertar crímenes políticos del pasado. Ahora lo vemos con uno de los más dolorosos en tiempos recientes: la masacre de Acteal. A dos semanas del controvertido dictamen de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que liberó a 20 paramilitares y repuso el proceso a otros más, incluyendo a asesinos confesos, el asunto toma derroteros inesperados.
Se desarrolla un escenario político que no fue considerado por los desenterradores mediáticos y jurídicos de Acteal. Mientras éstos desdeñan sistemáticamente en prensa, radio y televisión la mera posibilidad de responsabilidad oficial y de las fuerzas armadas, sin argumentos y de un manotazo, aparecen reportes en Estados Unidos que abren la ventana documental que confirmaría lo que se registró en La Jornada entre 1997 y 1998, sobre la participación militar y policiaca, con base en un plan contrainsurgente para combatir a las comunidades zapatistas de Chiapas.
Ello, justo ahora que hasta el PRI se desmarca de las acciones del gobierno de Ernesto Zedillo en aquel entonces, y hasta sugiere que debería ser investigado. Eso parece que bastará para impedir que Emilio Chuayffet (secretario de Gobernación cuando ocurrió la masacre) se convierta en su líder en la nueva Cámara de Diputados. Hay indicios de que el salinismo resucitado no quiere cargar los muertos del zedillato, aunque Chuayffet sea carta de Enrique Peña Nieto, por aquello de la familia mexiquense.
La investigadora Kate Doyle, directora del Proyecto México en el Archivo de Seguridad Nacional, en Washington, reveló documentos desclasificados de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) de Estados Unidos que describen el papel del Ejército federal en el apoyo a los grupos paramilitares en Chiapas en el momento de los asesinatos. Los cables secretos confirman los reportes sobre el apoyo militar a los grupos indígenas armados que llevaron a cabo ataques contra comunidades prozapatistas. También reviven un asunto latente, dice Doyle: ¿Cuándo dirá la Sedena la verdad sobre su papel en Acteal? (The National Security Archive, 20 de agosto).
Doyle señala que los documentos contradicen la historia oficial sobre la masacre, elaborada por el gobierno de Zedillo, que la reducía a un problema local, intercomunitario. En un telegrama a la DIA en Washington, el 4 de mayo de 1999, la oficina del agregado de Defensa de Estados Unidos en México señaló “el ‘apoyo directo’ del Ejército a grupos armados en las áreas montañosas de Chiapas, donde tuvieron lugar las matanzas”. El documento describe “una red clandestina de ‘equipos humanos de inteligencia’ (Humint), creados a mediados de 1994 con la aprobación del entonces presidente Carlos Salinas, que trabajaban en las comunidades indígenas para recabar información de inteligencia de los ‘simpatizantes’ zapatistas”. Para promover grupos armados antizapatistas, los Humint daban entrenamiento y protección contra los arrestos por parte de las agencias del cumplimiento de la ley y unidades militares que patrullan la región.
La investigadora precisa: Aunque el cable fue escrito en 1999, el agregado estadunidense tuvo cuidado en señalar que oficiales de inteligencia del Ejército federal estaban supervisando a los grupos armados en diciembre de 1997. El documento ofrece detalles nunca antes mencionados en las versiones oficiales. Los equipos de inteligencia humana, explicaba el agregado militar, estaban compuestos por oficiales jóvenes con rango de capitán, y algunos sargentos que hablaban los dialectos de la región. Estos Humint, integrados con tres o cuatro personas, eran asignados a comunidades selectas por tres o cuatro meses y luego rotados a una comunidad diferente.
Y no sólo. Ya en otro informe de la misma oficina militar de la embajada estadunidense en México, enviado el 31 de diciembre de 1997, se describía el despliegue de tropas federales en las zonas de conflicto de Chiapas. Citando fuentes secretas y abiertas, el documento indica que el presidente Zedillo envió miles de efectivos más a la región después de la masacre de 45 indígenas el 22 de diciembre de ese año. Las nuevas unidades estaban en alerta para participar en caso de un posible levantamiento. (Informe a la DIA, divulgado por el Archivo de Seguridad Nacional bajo un requerimiento amparado en el Acta de Libertad de Información, FOIA, y difundido en Washington en febrero de 2008).
domingo, 2 de agosto de 2009
martes, 14 de julio de 2009
Visa para Mexicanos. AGAM
A mi parecer de nada nos sirve tener secretarias de todo y para todo... ya que solo engrosan el gasto corriente y muchas de ellas no proporcionan los resultados óptimos y realmente nos entorpecen la existencia
viernes, 3 de julio de 2009
La marcha del hartazgo
jueves, 2 de julio de 2009
5 de Julio 2009. AGAM
- Tengo miedo de que el PAN nuevamente gane Guadalajara y el resto de la zona metropolitana y sigan con su tonta idea de construir más líneas del macrobus, sin importar cuantos árboles derrumban, cuantas colonias perjudican, cuantos camioneros se quedan sin trabajo, y a cuantos ciudadanos como a mí y mi familia nos perjudican en la movilidad y transportación.
- La segunda tiene que ver como un dato curioso... Hace poco me entere que J. Salinas es el alumno de R. Acuña, y en lo personal no quiero en el gobierno a nadie que haya aprendido cualquier cosa de él. Además, J. Salinas y J. Aristoteles cursaron la misma maestría en el ITESO: Politíca y Gestión Pública, solo que el segundo la acaba de concluir y otro la dejo a medias por continuar con su carrera politíca y prefiero en el gobierno mil veces a aquel que tiene un grado superior.
En verdad deseo que lo que resulte el domingo sea lo mejor para la ciudadanía, y sobre todo que la ciudadanía sepa elegir.
martes, 30 de junio de 2009
Llegó la hora del cambio en Guadalajara DSZA
ARISTÓTELES SANDOVAL
Estamos a punto de concluir nuestra campaña político-electoral por un cambio en el gobierno municipal de Guadalajara para elevar la calidad de vida de los tapatíos.
A lo largo de casi dos meses de intenso contacto con los ciudadanos, recogimos la inconformidad de la población –y especialmente de las amas de casa o jefas de familia– porque la economía familiar se deteriora cada vez más ante la indolencia de los actuales gobernantes. Nos expresaron también su preocupación por la inseguridad pública y los abusos de los cuerpos policiacos (que yo mismo sufriera en carne propia en días pasados). Pude captar, además, el disgusto ciudadano por el deterioro que de la política han hecho los del partido en el gobierno con sus campañas de mentiras, difamaciones y calumnias.
Todo lo anterior acrecentó en nosotros y en la opción política en la que milito nuestro firme compromiso por realizar desde el gobierno municipal de Guadalajara acciones que tiendan realmente a:
1.- Promover la inversión y el empleo, así como también políticas que mejoren la economía familiar y eleven la competitividad de Guadalajara. Sin competitividad no habrá inversión y sin inversión no se puede generar empleos;
2.- Brindar seguridad en las personas y en sus bienes. Y lo que es más importante: un concepto de seguridad que incluya también la seguridad en el empleo, en los servicios de salud y de educación.
3.- Entender la política como una actividad para construir acuerdos tendientes a la construcción de bienes públicos y a la realización de obras de beneficio social. Veo también como necesario el reencuentro de la política con la ética y la verdad.
En los momentos actuales que vive nuestro país, de la mayor importancia resulta el pleno respeto entre órdenes de gobierno. El que en un estado su gobernador sea de un partido político y el presidente municipal de otro es signo inequívoco de normalidad democrática. Lo anormal, en todo caso, es que en una democracia se pretenda asustar a la población sobre supuestas consecuencias negativas que ese feliz acontecimiento tendría. Esto, que en la politología se conoce como gobiernos yuxtapuestos, es una realidad cada vez más frecuente en los federalismos contemporáneos.
Propongo realizar, desde el gobierno municipal de Guadalajara, una política de concordia y reconciliación, que ponga por encima de aquello en que diferimos todo en lo que coincidimos.
Declaro mi más absoluta disposición a trabajar de manera armónica y respetuosa con el gobierno federal y el del estado. Las diferencias partidarias deben quedar superadas en las relaciones entre gobiernos.
Tenemos un presente que reconstruir, padecemos urgencias que amenazan rebasarnos como sociedad, y buscamos alcanzar un futuro más digno y mejor para todos.
Rechazamos la intolerancia por obtusa y cerril. Quienes se niegan a discutir y contrastar ideas sólo acusan temor e inseguridad en sus propias convicciones. Por eso, privilegian la mentira y el ataque negándose a recurrir a la política para construir y conciliar las diferencias.
La única política genuina es la política de la verdad. Practiquémosla y contribuiremos a que se imponga la fuerza de la política sobre la política de la fuerza.
Quienes en las campañas utilizan la violencia verbal en el fondo con ello demostraron su impotencia electoral. No le tememos a la competencia política, lo que rechazamos es la incompetencia política.
En las sociedades contemporáneas la diferencia entre éstas no es la ausencia o no de democracia, sino la calidad de la democracia con la que se cuenta. Tampoco lo es arribar a posiciones de autoridad para acumular poder, sino los límites de la autoridad y los controles sociales e institucionales al poder. En síntesis, la diferencia es entre poner el poder al servicio de la gente a que la gente se sirva del poder.
Quienes por cerca de 15 años han defraudado la confianza de la población y han deteriorado el entorno urbano y la competitividad de Guadalajara están descalificados ética y moralmente para pedir una nueva oportunidad, prometiendo “el cielo y las estrellas” con tal de perpetuarse en el poder y ejercerlo en beneficio personal, familiar o de su grupo político. Sin embargo, ni esto, ni el “pedir disculpas” podrá detener la legítima aspiración de cambio político en Guadalajara.
¡Llegó la hora del cambio en Guadalajara!
Un cambio con responsabilidad y con rumbo. Un cambio acorde a nuestra cultura y tradiciones, pero con sentido moderno, tolerante y de sensibilidad social.
Un cambio por un gobierno que trabaje y deje trabajar.
Un cambio por un gobierno que proteja las libertades y la igualdad de oportunidades para el progreso material y cultural; que reencuentre los hechos con las palabras y la política con la verdad.
Somos hoy el cambio del nuevo vigor de la sociedad tapatía: el cambio que reúne las aspiraciones de las mujeres; la rebeldía y creatividad de los jóvenes, la tenacidad y el talento constructivo de las clases medias; la iniciativa de los hombres de empresa; las aportaciones de académicos, artistas e intelectuales; el empuje decidido de la Guadalajara de nuestros días.
El próximo domingo habrá elecciones y estoy seguro que en ellas vamos a ganar. Y, lo que es más importante, tengo la firme convicción de que debemos ganar.
Debemos ganar porque tenemos sensibilidad social, sabemos gobernar y ofrecemos lo que podemos cumplir. Tengan la confianza que las propuestas que he hecho en materia de defensa de la economía familiar, de seguridad pública y de gobierno metropolitano y que he firmado ante notario público se habrán de transformar en acciones de gobierno.
Nos encontramos ante la feliz circunstancia de conciliar crecimiento económico con cambio político. No desaprovechemos la oportunidad.


