martes, 30 de junio de 2009

Llegó la hora del cambio en Guadalajara DSZA

ARISTÓTELES SANDOVAL


Estamos a punto de concluir nuestra campaña político-electoral por un cambio en el gobierno municipal de Guadalajara para elevar la calidad de vida de los tapatíos.

A lo largo de casi dos meses de intenso contacto con los ciudadanos, recogimos la inconformidad de la población –y especialmente de las amas de casa o jefas de familia– porque la economía familiar se deteriora cada vez más ante la indolencia de los actuales gobernantes. Nos expresaron también su preocupación por la inseguridad pública y los abusos de los cuerpos policiacos (que yo mismo sufriera en carne propia en días pasados). Pude captar, además, el disgusto ciudadano por el deterioro que de la política han hecho los del partido en el gobierno con sus campañas de mentiras, difamaciones y calumnias.

Todo lo anterior acrecentó en nosotros y en la opción política en la que milito nuestro firme compromiso por realizar desde el gobierno municipal de Guadalajara acciones que tiendan realmente a:

1.- Promover la inversión y el empleo, así como también políticas que mejoren la economía familiar y eleven la competitividad de Guadalajara. Sin competitividad no habrá inversión y sin inversión no se puede generar empleos;

2.- Brindar seguridad en las personas y en sus bienes. Y lo que es más importante: un concepto de seguridad que incluya también la seguridad en el empleo, en los servicios de salud y de educación.

3.- Entender la política como una actividad para construir acuerdos tendientes a la construcción de bienes públicos y a la realización de obras de beneficio social. Veo también como necesario el reencuentro de la política con la ética y la verdad.

En los momentos actuales que vive nuestro país, de la mayor importancia resulta el pleno respeto entre órdenes de gobierno. El que en un estado su gobernador sea de un partido político y el presidente municipal de otro es signo inequívoco de normalidad democrática. Lo anormal, en todo caso, es que en una democracia se pretenda asustar a la población sobre supuestas consecuencias negativas que ese feliz acontecimiento tendría. Esto, que en la politología se conoce como gobiernos yuxtapuestos, es una realidad cada vez más frecuente en los federalismos contemporáneos.

Propongo realizar, desde el gobierno municipal de Guadalajara, una política de concordia y reconciliación, que ponga por encima de aquello en que diferimos todo en lo que coincidimos.

Declaro mi más absoluta disposición a trabajar de manera armónica y respetuosa con el gobierno federal y el del estado. Las diferencias partidarias deben quedar superadas en las relaciones entre gobiernos.

Tenemos un presente que reconstruir, padecemos urgencias que amenazan rebasarnos como sociedad, y buscamos alcanzar un futuro más digno y mejor para todos.

Rechazamos la intolerancia por obtusa y cerril. Quienes se niegan a discutir y contrastar ideas sólo acusan temor e inseguridad en sus propias convicciones. Por eso, privilegian la mentira y el ataque negándose a recurrir a la política para construir y conciliar las diferencias.

La única política genuina es la política de la verdad. Practiquémosla y contribuiremos a que se imponga la fuerza de la política sobre la política de la fuerza.

Quienes en las campañas utilizan la violencia verbal en el fondo con ello demostraron su impotencia electoral. No le tememos a la competencia política, lo que rechazamos es la incompetencia política.

En las sociedades contemporáneas la diferencia entre éstas no es la ausencia o no de democracia, sino la calidad de la democracia con la que se cuenta. Tampoco lo es arribar a posiciones de autoridad para acumular poder, sino los límites de la autoridad y los controles sociales e institucionales al poder. En síntesis, la diferencia es entre poner el poder al servicio de la gente a que la gente se sirva del poder.

Quienes por cerca de 15 años han defraudado la confianza de la población y han deteriorado el entorno urbano y la competitividad de Guadalajara están descalificados ética y moralmente para pedir una nueva oportunidad, prometiendo “el cielo y las estrellas” con tal de perpetuarse en el poder y ejercerlo en beneficio personal, familiar o de su grupo político. Sin embargo, ni esto, ni el “pedir disculpas” podrá detener la legítima aspiración de cambio político en Guadalajara.

¡Llegó la hora del cambio en Guadalajara!

Un cambio con responsabilidad y con rumbo. Un cambio acorde a nuestra cultura y tradiciones, pero con sentido moderno, tolerante y de sensibilidad social.

Un cambio por un gobierno que trabaje y deje trabajar.

Un cambio por un gobierno que proteja las libertades y la igualdad de oportunidades para el progreso material y cultural; que reencuentre los hechos con las palabras y la política con la verdad.

Somos hoy el cambio del nuevo vigor de la sociedad tapatía: el cambio que reúne las aspiraciones de las mujeres; la rebeldía y creatividad de los jóvenes, la tenacidad y el talento constructivo de las clases medias; la iniciativa de los hombres de empresa; las aportaciones de académicos, artistas e intelectuales; el empuje decidido de la Guadalajara de nuestros días.

El próximo domingo habrá elecciones y estoy seguro que en ellas vamos a ganar. Y, lo que es más importante, tengo la firme convicción de que debemos ganar.

Debemos ganar porque tenemos sensibilidad social, sabemos gobernar y ofrecemos lo que podemos cumplir. Tengan la confianza que las propuestas que he hecho en materia de defensa de la economía familiar, de seguridad pública y de gobierno metropolitano y que he firmado ante notario público se habrán de transformar en acciones de gobierno.

Nos encontramos ante la feliz circunstancia de conciliar crecimiento económico con cambio político. No desaprovechemos la oportunidad.

domingo, 28 de junio de 2009

martes, 16 de junio de 2009

Que el gobierno te lo pague; AGA

En las ultimas semanas nos hemos dado cuenta de la campaña política que ha iniciado el partido Verde ecologista de México con el emblema si el gobierno no te lo da que te lo pague. Perdón se me hace una propuesta tonta y absurda, es poco congruente el hecho de que si no te lo da lo tiene que pagar, primero si no lo da es por que no tiene los recursos, o estos son desviados hacia otro fin, el cual no es tema de este momento, como se pretende que te lo pague, no seria mas sencillo el recrear el panorama y crear propuestas que sean mas creíbles o incluso posibles.
Porque no crear una iniciativa para obligar al gobierno a dar al pueblo lo que por ley le corresponde, esto no se tratas de haber si quiere, es obligación el dar los medicamentos, el proporcionar los equipos para la educación, no dudo que esto puede ser una medida desesperada por la falta de dichos enseres, pero seria mejor el que el gobierno asuma su responsabilidad y cumpla con sus obligaciones, esto no se lograra con una propuesta la cual como todo no nos garantiza la realización del proyecto, suena muy bonito pero que tan sencillo es el llevarlo a cabo, vuelvo a lo mismo como se pretende que el gobierno te pague algo que ni siquiera te da.
No es que este en contra del partido simplemente creo que tiene una ideología un poco extraña, o ya se nos olvido la pena de muerte, otra propuesta que solo nos convierte en un país de asesinos con derechos o legales, que ironía, por un lado “luchamos” contra el crimen organizado y por el otro luchamos por la pena de muerte.
Creo que México necesita mas que un pleito entre partidos políticos, somos mayoría no es posible que siempre dejemos que decidan por nosotros sin hacer nada al respecto, tenemos que exigir no el que nos paguen si no el que exista el medicamento en las clínicas del seguro social, que las escuelas de nuestros hijos cuenten con el equipo necesario para sus estudios.


Que el gobierno te lo pague ¿Cómo?.

Una batalla periodística contra la parálisis social; AGA

Por: Lorena Frankenburg

Ni noticias indignantes, ni revelaciones asombrosas, ni descubrimientos terribles logran despertarnos de años de letargo social.
¿Qué necesitamos ver y escuchar para empezar a indignarnos? ¿Vivir en carne propia la muerte de un hijo por una sobredosis? ¿Sufrir angustia y dolor por esa llamada telefónica que deseamos nunca recibir?
Son las preguntas que me planteo después de sopesar algunas opiniones de café sobre las revelaciones contundentes de Mauricio Fernández, las cuales ponen al descubierto la miseria política y social en la que estamos enfrascados.
No logro recuperarme del asombro ante las reacciones cómodas de aquellos que se pierden en la forma de las denuncias, para negarse a reconocer que el fondo nos involucra en el error. Y que el aferrarnos a ignorar nos hace aceptar veladamente lo más vergonzoso de la realidad social.
En mi calidad de ciudadana sensible y de académica en el área de medios de comunicación, puedo reconocer lo que es noticioso, lo que vale la pena difundir y lo que es de interés público.
Estamos perdidos en la disyuntiva de la doble moral. Para unos, la ética periodística sólo debe aplicarse para denunciar al enemigo, pero nunca cuando está en juego la reputación del pariente, el socio o el compadre. Es un coctel en el que cada quien selecciona sus propios ingredientes y se siente capacitado para juzgar diferenciadamente la ética del sustento noticioso.
Agradezco que existan esos pocos periodistas mexicanos capaces de despojarse de todo compromiso para intentar abrirnos los ojos ante la insolencia de los políticos fallidos, los actos denigrantes y los gobernantes sin vergüenza.
Pero celebro aún más que existan esos valientes que hartos de vivir en un país de impunidad, ponen de manifiesto atrocidades que se platican "sólo con los cuates" y se pactan en lo "oscurito".
No debiera ser una novedad que, como principio básico, el funcionario público esté sujeto al escrutinio y a la rendición de cuentas. Y que todo, absolutamente todo lo que tenga que ver con el uso del erario, los acuerdos hechos por los servidores públicos y el doble discurso de las propuestas de los candidatos electorales, siempre sea del interés de la ciudadanía y, por ende, de la vocación periodística.
Exhorto encarecidamente a esta sociedad a dar valor, pero sobre todo, a apoyar al puñado de hombres y mujeres valientes que no se sosiegan por el miedo y empiezan a llamar a las cosas por su nombre.
La gran pregunta a todos aquellos que se pierden en la forma y que caen en la trampa de los que provocan el desvío de atención de los verdaderos problemas es ésta: ¿preferimos vivir con la impunidad y en la ignorancia o empezar a involucrarnos con conocimiento de causa?
Lo primero nos hace habitantes de una zona de confort, lo segundo nos responsabiliza como ciudadanos que heredarán un país mejor a las futuras generaciones.
Estoy convencida de que vivimos un momento histórico, en lo político y lo social, que nos hace colgarnos del atrevimiento periodístico de un reducido número de hombres y mujeres.
Estoy convencida de que necesitamos esa denuncia, de otra forma callada, de las voces impunes de la corrupción y la doble moral. Actos heroicos cuyos resultados nos llaman desesperadamente a despertar, a ser proactivos, a involucrarnos, a empezar a exigir y ser parte de la solución.
Cuando ese tiempo llegue y hayamos salido de nuestra parálisis social, ya no habrá más Mauricios a los cuales grabar.

En ese momento, el periodismo se verá obligado a redefinir sus formas.

En ese momento, los ciudadanos empezaremos a hacer lo que nos toca.

En ese momento, la transparencia no dará cabida a la disyuntiva ética.

En ese momento, también, comenzaremos a funcionar como sociedad.

martes, 9 de junio de 2009

Me manifiesto. AGAM

  • Me manifiesto en contra del gobierno.
  • Me manifiesto en contra del PAN, no sólo por tradición familiar, si no por los hechos.
  • Me manifiesto por todos aquellos que fueron engañados y creyeron en su propuesta de un gobierno mejor, también me manifiesto por los que como yo, padecemos las consecuencias de su inequívoca fe.
  • Me manifiesto porque quienes criticaron y atacaron a los que por 70 años estuvieron en el poder, llegaron a él y no han hecho nada mejor.
  • Me manifiesto en contra de que nos gobiernen "personas" como Emilio González, por mentarme la madre a mí, su opositora.
  • Me manifiesto en contra de Sánchez Aldana que entre sus promesas de campaña anunció la reducción de sueldos de los altos funcionarios de su municipio, y al llegar a la alcaldía, no sólo se dio el lujo de darse un bono, si no de negarse a devolverlo.
  • Me manifiesto en desacuerdo con Jorge Salinas y Martínez Mora, porque dudo que la riqueza que poseen haya sido obtenida con el arduo trabajo y sudor de su frente, como lo declaran sus pautas publicitarias.
  • Me manifiesto en contra del o los responsables de la llamada telefónica a mi casa, que enmascarada de encuesta, se dio a la tarea de revelarme los "oscuros" secretos de J. Aristóteles, a pesar de que J. Salinas afirme que estas llamadas no existen.
  • Me manifiesto en contra de la creciente mezcla entre la religión y la política, y de que se utilice a la primera como una herramienta para influir sobre la gente.
  • Me manifiesto en contra de las obras públicas mal hechas, entregadas a destiempo y con sobreprecio, por más pomposas o grande que haya sido la inversión.
  • Me manifiesto en contra de las medidas populistas para calmar a la población, como la creación del seguro popular, del programa oportunidades, del empleo provisional en el gobierno, incluso del Macrobús.
  • Me manifiesto por las múltiples deficiencias del sistema de transporte BRT (Bus Rapid Transit).
  • Me manifiesto en contra de pagar millones a determinada firma de consultores para que concluyan lo que muchos ya sabíamos, y lo que otros tantos advirtieron al gobierno estatal.
  • Me manifiesto en contra de leer "El Principito" 2 veces al año para alcanzar mis sueños, como lo sugirió el candidato panista por Zapopan.
  • Me manifiesto por haber perdido el sistema de salud y de abastecimiento de medicinas con el que años atrás contábamos.
  • Me manifiesto en contra de la información insuficiente e inadecuada sobre la pandemia padecida.
  • Me manifiesto a favor de la alternancia tras 15 años de PÉSIMOS gobiernos panistas.
  • Me manifiesto de esta manera porque aumentar el tráfico del centro nada ayudaría.
  • Me manifiesto porque aún quiero creer en los cuentos de hadas, quiero creer que podemos sacar al país de la desdicha por la que atraviesa, no se si sea por su gente, por sus tradiciones, por su trabajo, por nuestros recursos naturales, no se porque, pero alguna razón debe haber por la cual podamos rescatar a nuestro país.

viernes, 5 de junio de 2009

Sumate a la ALTERNANCIA

Por que NO VOTAR por el PAN


1. El gobierno panista ocultó la epidemia de la influenza, puso en riesgo nuestra vida y la de nuestros hijos. ¿Esa es una accion responsable?

2. Emilio González, el gobernador nombró como Secretario de Salud del Estado.... ¡a su chofer! ¿volveras a poner la vida de tu familia en sus manos?

3. Jorge Vizcarra, ex presidente municipal panista de Tonalá, estuvo en la cárcel acusado de asesinar a un director del Ayuntamiento y de proteger al narco ¿Esa es la lucha contra la delincuencia?

4. Pasos a desnivel, el macrobús, remodelaciones en el Centro Historico y en la Avenida Chapultepec, obras deficientes, todas pagadas a sobreprecio y que solo han entorpecido la vialidad. ¿Quieres que se sigan enriqueciendo a tu costa?

5. El servicio de transporte sigue siendo pésimo, siguen muriendo personas, los transportistas siguen ganando dinero y el PAN permite aumentos al pasaje cada vez que se lo piden ¿Este es el transporte público que mereces?

6. Emilio Gonzalez regalo más de 500 millones de pesos de nuestro dinero a los transportistas, a la RATO, a Televisa, al Santuario de los MArtires. Otra vez beneficia a los empresarios sin importarle las necesidades de la gente ¿No habria sido mejor que ese dinero se utilizara en beneficio de tu familia?

7. ¿Quieres que un Gobernador te vuelva a mentar la madre?

¿Quieres hacer una Accion Responsable?


No votes por el PAN, Vota por la alternancia.

martes, 2 de junio de 2009

En defensa de la polìtica; AGA

En defensa de la política, el panismo gobernante acudió al Chupacabras para que le diseñara una estrategia de comunicación impecable: corromper a personajes claves del entorno de López Obrador a fin de parar en seco su trayectoria a la Presidencia y desmoronar el respaldo social logrado por el entonces jefe de gobierno del Distrito Federal. Con ese mismo propósito defensivo, el ahora abogado de la Nación, y quien por entonces era más bien el espía de la Nación, bailó al son que le tocaban Ahumada y el jefe Diego. En defensa de la política, la Procuraduría fue empeñada en la fabricación de delitos contra el propio López Obrador y, en otro ámbito del quehacer nacional, contra los liderazgos sociales de San Salvador Atenco y de Oaxaca, o bien en la transferencia de podredumbres reales hacia personas que resultaron ser legalmente inocentes, como tantos ciudadanos agraviados por los atropellos judiciales del foxismo.
En defensa de la política, el panismo salinista usó la Presidencia de la República como ariete electoral para favorecer a su propio candidato; impuso su perpetuación por medio de un proceso electoral cuyas irregularidades graves (eso dijeron del platillo los magistrados del tribunal electoral, justo antes de comérselo) no impidieron dar por bueno el comicio del 0.56 por ciento; Luis Carlos Ugalde, presidente del Instituto Federal Electoral, en teoría autónomo, cumplió con lo que a Fox le dio la gana mandarle; en defensa de la política se llevó a cabo una transferencia meramente televisiva y al margen de las leyes del cargo más importante del Estado, ritual que se repitió, horas más tarde, en una incursión furtiva y vergonzante del Ejecutivo a la sede del Legislativo, blindado por los terminators de la Policía Federal Preventiva.
En defensa de la política, la cosa que siguió, ya bajo la responsabilidad de Felipe Calderón, intercambió impunidad por respaldo corporativo con Mario Marín y Ulises Ruiz, se entregaron dependencias públicas enteras al poder fáctico de Elba Esther Gordillo, se llevó a la Secretaría de Gobernación a un hombre acusado de dar cobijo a torturadores, y después, a un pobre muchacho que nunca entendió nada de nada, como no fuera hacer negocios familiares a la sombra del poder público. En defensa de la política se ha recuperado la tradición de las desapariciones forzadas, ahora disfrazadas de levantones, se ha seguido torturando y asesinando a dirigentes opositores y se ha pretendido atribuir a los cuerpos policiales atribuciones más acordes con la Alemania de 1940 que –uno pensaría– con el México del siglo XXI.
En defensa de la política se ha lanzado una ofensiva sin pies ni cabeza contra una delincuencia organizada que, a juzgar por resultados, se muere de la risa con los desplantes calderónicos, y en ese marco, y como siempre, en defensa de la política, se hizo coincidir, en Michoacán, una supuesta investigación policial secretísima con los tiempos electorales de este año para singularizar en el ¿gobierno? estatal del acongojado Leonel Godoy los horrores y la pudrición que comparte la generalidad de las instancias gubernamentales, federales, estatales y municipales: la penetración del narco en los más altos niveles de decisión y en los altos mandos de los organismos que, en teoría, debieran estar dedicados a combatirlo.
La frase es impecable, poeta Gómez Mont. Con ella, usted se ha hecho digno de ingresar al parnaso de los inmortales, junto con el conceptista Antonio Solá y su peligro para México y el folklorista Felipe Calderón y su haiga sido como haiga sido.
La defensa que la expresión retrata es, también, irrebatible. Por ello, ahora debieran ustedes plantear la pertinencia de crear la Secretaría de Defensa de la Política (SDP), dotada de ley orgánica y organigrama propios, a fin de mantener la pulcritud insólita con que se gobierna. Esa defensa ha dado, por supuesto, resultados concretos: el más destacable de ellos es, sin duda, el altísimo grado de prestigio y credibilidad de que gozan la política y sus protagonistas en el sentir nacional. Felicidades.

Fuente: Lajornada (Pedro Miguel)